Hace mucho tiempo, la mayoría de los monstruos eran seres simpáticos y golosos, fanfarrones y peludos, que vivían felizmente en su monstruoso mundo. Hablaban y jugaban con los niños, y les contaban cuentos por las noches.
Pero un día, algunos monstruos tuvieron una gran desilusión por un caramelo, y uno de ellos se enfadó tanto que sus famosos gritos habrían asustado a cualquiera.
Entre todos los que quedaron terriblemente asustados, las letras más miedosas, como la L, la T y la D, salieron corriendo de aquel lugar.
Como no dejaban de gritar, las demás letras también huyeron, y cada vez se entendían menos las palabras de los monstruos.
Finalmente, solo se quedaron unas pocas letras valientes, como la G y la R, de forma que en el mundo de los monstruos ya no había manera de decir nada distinto de: “GRRRR”, “AAAAAAG”, “BUUUUUUH”.
Y desde entonces, aquel mundo dejó de tener palabras y solo quedó lleno de gritos.
(Imagen creada por Luis López ©️2025-2026)

